March 6, 2011

Sombras sobre el Archivo General

Editorial de El Nuevo Día (4 de marzo de 2011)

Las legítimas preocupaciones surgidas respecto al futuro del Archivo General de Puerto Rico y un nuevo reglamento que amenaza con limitar el trabajo investigativo en esa institución, subrayan, una vez más, la necesidad de que se ponga coto a la ligereza y se declare una prioridad la conservación de nuestra memoria histórica.
 
La voz de alarma proviene de investigadores, historiadores, estudiantes y otros ciudadanos que, por su trabajo, recurren con frecuencia al Archivo General: 80,000 pies cúbicos de documentación invaluable. El mes pasado, el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), a cargo del archivo, anunció que estaría radicando nuevos reglamentos con respecto a éste. Reglamentos que, en opinión de algunos investigadores entrevistados por El Nuevo Día, afectarían negativamente el trabajo en las salas de consulta y la posibilidad de acceder a documentos de importancia vital.
 
La situación del Archivo General, que cobija, entre otras cosas, un gran tesoro fotográfico de alrededor de 150,000 registros, entre fotografías y negativos; una impresionante colección de mapas, muchos de los cuales se remontan al siglo XVIII; periódicos y revistas de dos siglos, más un archivo de música y sonido con miles de partituras, manuscritos y grabaciones de gran valor histórico y económico, se complicó a raíz de los ajustes presupuestarios que decretó el Gobierno en 2009.
 
El ICP fue una de las entidades más afectadas en proporción a su tamaño, con alrededor de 150 despidos. Esto repercutió, con fuerza, en instituciones como el Archivo General, la Biblioteca Nacional y la Oficina de Museos.
 
Según la presidenta de la Asociación Puertorriqueña de Historiadores, Evelyn Vélez, en el archivo no existe un inventario completo de los fondos documentales que contienen las cajas con las que comúnmente se trabaja en las salas de consulta.
 
El que no haya presupuesto para contratar personal suficiente para catalogar el material, no sólo dificulta en extremo el trabajo de consulta, sino que debe mantener al Archivo en estado de inseguridad respecto a sus propios fondos. Si no se sabe exactamente lo que hay, si no se cataloga como es debido, ¿cómo se va a proteger correctamente? ¿Quién responde por esos documentos que no están catalogados y a los que, por tal motivo, no se les puede dar seguimiento efectivo? Por lo que parece, no hay rigor ni preocupación genuina por preservar ese valioso legado.
 
A esto se suman ahora las lagunas de un nuevo reglamento que no ha sido previamente consultado con la gente que puede y debe opinar: la Asociación de Historiadores, la Asociación de Archivos o los académicos y especialistas que son los usuarios habituales del Archivo General.
 
No basta con publicar un aviso y decretar, burocráticamente, que se sometan comentarios o enmiendas antes de 30 días, plazo que se cumple mañana sábado. Se supone que el ICP, como entidad cultural responsable, asuma una política participativa y de consulta con los profesionales interesados, sobre todo cuando va a implantar medidas que de un modo u otro pueden afectarlos.
 
El Archivo General, lamentablemente, sigue a merced de los vaivenes políticos en el ICP. Una política cultural respetuosa de nuestro acervo y del tesoro documental que lo fundamenta, tiene que dar respuestas más inteligentes y responsables. Y el ICP debe darlas sin tardanza.  

February 15, 2011

Taínos en pie de guerra


Por Mildred Rivera Marrero / mrivera1@elnuevodia.com 

www.elnuevodia.com (13 de enero de 2011)

Los indios taínos eran nobles y pacíficos, los bravos eran los caribes. Esa la premisa sobre la cual nos presentan a nuestros primeros ancestros en las clases de Historia. Y, aunque se menciona, muy poca importancia se le suele dar al hecho de que esos primeros pobladores fueron explotados por los españoles y que, cansados de los abusos, se rebelaron, organizaron levantamientos y hasta quemaron viviendas en Caparra, la primera villa que se fundó en la Isla, bajo el liderato de Juan Ponce de León.

Esa rebelión ocurrió en enero de 1511, según las referencias de los historiadores, y hace unas semanas se cumplieron los 500 años de ese evento, justo en momentos en que miles de egipcios comenzaron a exigir la dimisión de su gobierno por considerarlo abusivo e ineficaz.

El historiador Sebastián Robiou, presidente de la Fundación Cultural Educativa, recuerda que una vez llegan a la Isla, los colonizadores establecieron un sistema de encomiendas, mediante el cual a los españoles se les asignaban grupos de indios taínos para que trabajaran bajo sus órdenes. Aunque legalmente los indios no eran esclavos sino súbditos del Rey, la realidad era que los explotaban, afirma Robiou. Incluso, obligaban a trabajar a los niños y a las mujeres embarazadas en un sistema que era totalmente ajeno a ellos, pues antes de la llegada de los españoles vivían en una cultura de sobrevivencia en medio de un entorno rico en recursos naturales y no bajo un sistema mercantilista cuya meta era encontrar oro.

En ese escenario, el cacique Urayoán le ordenó a un grupo de indígenas que trataran de ahogar a un español para comprobar si eran inmortales, y terminar así con el mito que hasta entonces se tenía, según las crónicas de la época. La oportunidad se dio cuando el joven Diego Salcedo les permitió que lo cargaran para cruzar el río Guaorabo (Añasco).

Una vez comprobada la mortalidad de los invasores, Agüeybaná II, sobrino del cacique Agüeybaná, celebró un areyto en el que declaró la rebelión. En el evento estaba el español Cristóbal de Sotomayor, quien hablaba el dialecto indígena y le contó sobre el grito de guerra a otro español, que era el encomendero al que estaba asignado Agüeybaná II.

El enfrentamiento comenzó con una trifulca a la que le siguieron otras, en una de las cuales Juan Ponce de León atacó la aldea de Agüeybaná II y arrasó con sus habitantes.

“Lo importante es que la rebelión taína no se terminó con los enfrentamientos iniciales de 1511. El arqueólogo Miguel Rodríguez recrea sobre 40 cabalgatas contra taínos rebeldes en diversos puntos de la Isla. Los atacaban, mataban a unos y a otros los cogían prisioneros. Los que no habían hecho las paces con los españoles se consideraban enemigos y podían ser esclavizados. Les pegaban un hierro caliente, con una ‘F’ de Fernando (el rey de España, Fernando de Aragón)”, explica Robiou.

La importancia de la rebelión

Esa rebelión y los eventos violentos que la acompañaron logró demostrar lo abusivo del sistema impuesto por los españoles. Además, como si fuera una respuesta o un eco, en noviembre de ese año, en República Dominicana, el dominico Antonio de Montesinos pronunció un discurso histórico.

“Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios...? ¿Cómo los tenéis tan opresos ... que de los excesivos trabajos que les dais.... los matáis para sacar y adquirir oro cada día?”, dijo Montesinos en su discurso, según lo cita el teólogo Luis N. Rivera Pagán.

“Frente al virrey, lo criticó por los abusos que cometía. Le dijeron que el próximo domingo tenía que arrepentirse de lo que había dicho. Él consultó con sus superiores y lo que hicieron fue volver a atacar a las autoridades por lo que los encomenderos hacían con los taínos. Eso llegó a oídos del Rey Fernando, quien envió una comisión de juristas y especialistas de la época. De ahí surgieron las Leyes de Burgos de 1513”, que prohibieron utilizar a niños y mujeres embarazadas, entre otras reglas, sostiene Robiou, quien reconoce que algunos españoles las seguían y muchos no.

Robiou no puede afirmar que la rebelión taína de Puerto Rico fuera lo que provocara directamente el discurso de Montesinos, pero no duda de que en La Española se enteraran de lo acontecido, toda vez que existía comunicación constante entre los dos territorios gracias a los viajes en canoa de los que han informado los cronistas.

Las Capitulaciones de Burgos, señala Rivera Pagán, tienen repercusión muchos años después, a juzgar por una petición que le hiciera el entonces obispo Bartolomé de las Casas al Papa Pío V, en 1566 “en la que le pide que excomulgue y anatemice a quienes justifiquen la conquista militar de América alegando infidelidad, idolatría, rudeza mental o conveniencia misionera”. En esa misiva, apunta Rivera Pagán, De las Casas le pide al Papa que reforme drásticamente el episcopado hispanoamericano y le pida a los obispos que tengan cuidado de los “pobres captivos”. Solicita además la restitución de la riqueza acumulada por la iglesia.

Robiou destaca que, junto al quinto centenario de la rebelión indígena, que aportó a que el reinado español tomara medidas contra los abusos a los indígenas, en 2011 también se conmemoran los 500 años de la Instauración del cargo de Gobernador, con Ponce de León, y de la designación del primer Obispo. La primera fue recordada en un evento celebrado en España al que asistió el gobernador, Luis Fortuño, y la segunda fecha será conmemorada por las autoridades eclesiásticas. Ante la ausencia de una actividad que recuerde la rebelión taína, la Fundación Cultural Educativa, junto con el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, organizó un simposio a celebrarse del 18 al 19 de este mes. En la actividad participarán arqueólogos, historiadores, entre otros estudiosos, para exponer diversos temas sobre los indios taínos.

Mujeres guerreras

Uno de ellos, el profesor Jalil Sued Badillo, destacará otra de las figuras tradicionalmente ausentes en la historia oficial: las mujeres. Como parte de sus investigaciones, Sued Badillo ha identificado 12 cacicas que se destacaron en una sociedad que ya era matrilineal, lo que significa que los cargos se heredaban por el lado de las mujeres. Por ejemplo, el heredero del liderato político no era el hijo del cacique, sino el hijo de su hermana, lo que aseguraba que fuera de su misma sangre.

Esa teoría, dice, fue confrontada por sectores que postulan que eso no era posible. “Voy a confrontar eso con las evidencias, con lo publicado en toda América, donde la mujer tenía posiciones múltiples. Una de las cacicas está relacionada con la quema de Caparra y la exiliaron junto con otros caciques. Ese nombre lo eliminaron (de la historia) pero yo tengo el documento original”, sostiene Sued Badillo.

“Un cronista dijo que eran cacicas por ser viudas, pero tres, incluyendo a Bartolomé de las Casas, dicen que heredaban por parte de la madre. En Caguas está el caso de una cacica que le pasa (el mandato) a su hija, ésta se muere, y vuelve la madre”, explica el historiador para ilustrar el carácter matrilineal de la sociedad indígena en Puerto Rico y en otras partes de Latinoamérica.

“No hay datos específicos de la participación de las cacicas en la rebelión, pero cuando Bartolomé de las Casas dice que tiraban como los hombres, tenemos que pensar que eran parte de la resistencia”, sostiene`Sued Badillo.

Herencia taína

Por su parte, el historiador Juan Manuel Delgado combate la tesis del exterminio de los indios taínos.

“La historia oficial siempre ha planteado que los indígenas fueron eliminados y desaparecieron. Yo planteo que no fueron eliminados, que siguieron con consciencia indígena hasta el siglo 19, en algunos focos”, afirma Delgado, quien recogió datos de la historia oral en 38 municipios.

“En el siglo 19, en Yauco y San Germán aparecen 3,500 indígenas. Este es el último censo donde se cuentan, luego de esa fecha se contaron como pardos”, destaca. A eso se suma, explica, que en muchos documentos oficiales que se enviaban a España se decía que no habían indígenas con el propósito de que se aprobara el envío de más esclavos.

El investigador reconoce que la población indígena mermó dramáticamente -algunos estimados cuentan hasta en 100,000 el número de taínos que poblaba originalmente el País-, pero defiende la influencia que esa cultura tiene hasta nuestros días. “Planteo que fue la cultura más fuerte de las tres. La cultura de la yuca, el casabe, el modo de producción indígena sobrevive hasta 1920 en algunos sitios; la junta de vecinos era la misma estructura indígena. La historia oral es la que saca toda esa sobrevivencia, en decenas de actividades que el africano y el español asimilan la cultura indígena”, indica.

“En Puerto Rico, todavía en 1956 se construían cayucos, una embarcación más pequeña para una sola persona o niños. Todas las técnicas de pescar son las que narran los cronistas del siglo 16, en 500 años no cambiaron”, defiende Delgado.

También nos quedan los más de 500 vocablos de origen taíno, recuerda, por separado, Robiou. Más allá de eso, señala, el experto en genética de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayagüez, Juan Martínez Cruzado, encontró -en un estudio sobre las migraciones precolombinas que analizó el ADN contenido en el mitocondrio de las células de 800 puertorriqueños- que los antepasados boricuas por vía materna son en un 61.1% indígenas, 26.4% africanos y 12.5% caucásicos.

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Más información sobre la rebelión taína ver: Francisco Moscoso, La Conquista Española y la Gran Rebelión de los Taínos. 1989.

February 6, 2011

Toma de "posición" del nuevo Comité Ejecutivo de la APH.

Por: Francisco Pesante.

El jueves 3 de febrero de 2011, el Aula Magna del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (CEA) en San Juan, Puerto Rico fue el escenario para la toma de posesión del nuevo Comité Ejecutivo de la Asociación Puertorriqueña de Historiadores (APH).

La actividad, que fue conducida por la periodista Daisy Sánchez, fue iniciada con una distición al Arqueólogo Miguel Rodríguez López, (Rector del CEA), Juan Rodríguez Cancel, Angel Luis Rivera (Presidente del Concilio de Iglesias de Puerto), Luis Vega Ramos (Cámara de Representantes), Angel Collado Schwartz (Presidente de la Voz del centro) y los pasados miembros del Comité Ejecutivo.

En los saludos por el Arqueólogo Miguel Rodríguez, éste puso al CEA y sus facilidades a la disposición de la APH. Destacó la labor de la Asociación de Estudiante de Historia y su modelo a los estudiantes de otros programas como literatura y arqueología; programas que instituciones como la Middle States ha reconocido como de categoría internacional.

El Lcdo. William Fred Santiago (autor de la reciente obra Venceremos ... recobro de Martin Luther King Jr.) fue el encargado de la toma de juramentación de los nuevos miembros del Comité Ejecutivo compuesto por: Evelyn Vélez Rodríguez (Presidenta), Samuel Silva Gotay (Vicepresidente), Carlos Javier García (Tesorero), Luis Rafael Rodríguez (Secretario), Raquel Brailowsky (Subsecretaria), Nereidín Feliciano, Alexis Vázquez, Félix Arroyo, Cruz M. Ortíz, Linda Ramos y José C. Arroyo (Vocales).

En el primer mensaje oficial de la Presidenta, la Dra. Vélez agradeció al Dr. Rodríguez por su ofrecimiento del CEA como sede de la ACH. Destacó que la toma de poseción sera una de toma de posición del Comité Ejecutivo ante los retos que enfrenta nuestra nación; en asumir un discurso distinto en la busqueda de  soluciones a estos problemas.

En cuanto al gremio, la Dra Vélez señaló que se trabajará con romper con los estereotipos de la labor del historiador como una aburrida y obsoleta, por una dinámica y como un agente de cambio para el futuro de nuestra patria, en estos momentos tan turbulentos.

El mensaje de la Dra. Vélez fue concluido con el anuncio de la Asamblea en octubre y la presentación de los cuatro objetivos de la nueva directiva de la APH:
1. Fomentar la comunicación entre los historiadores y estudiantes en la promoción de investigación, divulgación y publicación.
2. Impulsar el estudio de la Historia como parte del currículo de enseñanza.
3. Fomentar el debate del saber histórico.
4. Defender la relevancia de la historia en el quehacer cotidiano.

La actividad fue cerrada con la participación de la cantante Chabela Rodríguez, quien deleitó a los presentes con su magnífica voz e interpretación de canciones como "Sal a caminar" (Roy Brown), "Como la cigarra" (María Elena Walsh) y "Casa abierta" (Dúo Guardabarranco).

¡Exito al nuevo Comité Ejecutivo!

Fallece Édouard Glissant defensor del mestizaje

Por RFI (http://www.espanol.rfi.fr/francia/20110204-fallece-edouard-glissant-defensor-del-mestizaje)

Édouard Glissant murió en París a los 82 años. Su desaparición deja un profundo vacío en la corriente de los autores de las antillas francesas que han combatido para que la diversidad cultural sea una realidad en Francia.

Novelista, poeta y ensayista, nacido en la isla de Martinica en las Antillas francesas, Edouard Glissant es ante todo conocido como el ideólogo del mestizaje. A diferencia de su maestro, el otro gran poeta martiniqués Aimé Césaire, quien resaltaba el concepto de "negritud", Glissant desarrolló la idea de un mundo intensamente criollo, un mundo mestizo, entendiendo el mestizaje como una riqueza, un encuentro armónico de las diferencias culturales, basado en el diálogo y el intercambio. De hecho, su pensamiento contribuyó a forjar la noción de "diversidad cultural", constantemente defendida por la UNESCO, según subrayó la actual directora de esa organización, Irina Bokova, al conocer la noticia de su muerte.

Nacido en 1928 en Santa María de Martinica, en el seno de una familia modesta, Glissant fue un alumno brillante, apasionado por la literatura y la filosofía. Cursó estudios de filosofía en la Sorbona hacia 1946 y en 1958 obtuvo el Premio Renaudot, una de las más importantes recompensas literarias francesas, por su novela "La lézarde" (La lagartija).

Debido a su activismo contra la guerra de Argelia y a sus ideas independentistas y anticolonialistas, fue expulsado de las Antillas francesas y condenado a arresto domiciliario en Francia continental en los años 60, durante el gobierno del general De Gaulle.

Entre 1982 y 1988 dirigió la revista Correo de la Unesco y en esa misma década enseñó en Estados Unidos: en Louisiana, en la universidad de Bâton-Rouge y en la City University de Nueva York donde sus cursos sobre William Faulkner hicieron historia.

Entretanto siguió publicando: ensayos poéticos como el "Tratado de Todo-Mundo", piezas de teatro como "Monsieur Toussaint" sobre la vida del revolucionario haitiano Toussaint Louverture y novelas como "Malemort", "El Cuarto Siglo" o la "Cabaña del Comendador".

Edouard Glissant será sepultado el próximo miércoles 9 de febrero en Martinica.

January 22, 2011

Reseña del libro "Introducción a la Humanidades" de Vicente Reynal

Vicente Reynal, "Introducción a las humanidades". 3ra edición, corregida y aumentada. Editorial de la UPR, Rio Piedras, 1995. 85 pp.

Por: Francisco Pesante.

El libro "Introducción a las Humanidades" del Dr. Vicente Reynal, tiene un título que bien pudiera sugerir que  se trata de un texto para el curso introductorio de Humanidades a nivel universitario. Sin embargo, a pesar de que puede cumplir dicho propósito, su riqueza y síntesis de contenido permite a éste ser una lectura de referencia para todo los amantes de la cultura universal, así como de los profesores encargados de impartir el curso básico de Humanidades.

Estructurado en cinco capítulos, el Dr. Reynal comienza su obra con un prólogo donde se busca responder de forma preliminar la pregunta obligatoria ¿por qué estudiar las Humanidades?, ¿cuál es su relevancia en el mundo de hoy?

El trabajo continua con una reflexión sobre el efecto deshumanizador que tiene sobre la sociedad la tecnificación y el utilitarismo de la realidad contemporánea. De como inclusive en las instituciones de educación escolar y universitaria, el cómo y con qué se aprende (que deberían ser los medios), se ha convertido en un fin en si mismo. Dejando a un lado el cultivo del entendimiento de las ciencias o el conocimiento más universal, como los que proveen las humanidades. De la busqueda de la felicidad.

Atendiendo el contenido tradicional del curso básico de humanidades y su relación con la cultura de occidente y la historia occidental, para éstos el Dr. Reynal lanza su pregunta ¿dónde marcamos los linderos de tiempo y espacio? Para aproximarse a una propuesta a estas preguntas, Reynal procede a exponer en el segundo capítulo del libro la evolución del concepto. En este ejercicio se destaca la influencia filosófica de la Grecia clásica y la influencia política de la República y el Imperio romano, completando su exposición con un recuento de las aportaciones experimentadas por las humanidades en las posteriores periodizaciones tradicionales de la historia occidental, hasta llegar a la época contemporánea.

El capítulo tres lleva a cabo una definición de las humanidades a partir de las disciplinas con que comunmente se es asociada:  la historia, la literatura, el arte, la filosofía y la religión. Dos elementos que no puedo evitar mencionar, y por breve que sean fueron las más reveladoras y trascendentes, se dan en torno a la civilización y la cultura como "materia prima" para el desarrollo de estas disciplinas.

A propósito de este tema, en un paréntesis respecto a la obra de Reynal y atendiendo brevemente la práctica del salón, el ejercicio grupal de generar una discusión en la que se presente a los estudiantes una obra de arte o arquitectónica, y se discuta su significado a partir de los criterios del texto, subtexto y contexto (ver Gloria Fiero, The Humanistic Tradition, 2008), bien puede dar una comprensión de cómo las humanidades permean todas nuestras experiencias cotidianas.

El ejercicio de definir las diferentes disciplinas que comprenden las humanidades, establecer sus diferencias y puntos de convergencia y por último hacer entre los estudiantes un "banco de talento", pidiendo que identifiquen cual de esas disciplinas ellos han tenido alguna experiencia, dominan o sienten interés por conocer más de ella, permite al profesor proveerles a los estudiantes un área temática de interés a lo largo de la discusión de los temas de este curso, así como la oportunidad para permitirles demostrar en alguna tarea escrita o "escenica" sus capacidades en dicha disciplina.

Retomando la reseña, a fines del capítulo tres se resalta como las humanidades se centran en el sujeto, generan un efecto humanizador al pensar sobre nosotros con nosotros mismos y el mundo, nos provee una noción de trascendencia y universalista, necesaria para entender y desenvolvernos en nuestra realidad social y mundial. Este capítulo cierra con lo que vienen a ser los temas generales que se cubren en el cuarto y último capítulo del libro: cómo las humanidades se han convertido en el vehículo para que las distintas sociedades configuren sus aspiraciones y propósitos en la vida colectiva, y poder comprender otras culturas y civilizaciones más allá de nuestro entorno físico y temporal inmediato.

De esta manera el Dr. Reynal nos explica como las humanidades nos dan las herramientas para no creer como el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, tal como nos enseñara el maestro Martí.

January 13, 2011

Bienvenidos

El propósito de la presente bitácora es poder plasmar las ideas resultados de lecturas, conversaciones o reflexiones  sobre dos de mis pasiones: la historia de Puerto Rico y el estudio de las distintas manifestaciones de la cultura occidental; ambas desde una perspectica caribeña, siempre buscando darle el color que nos caracteriza. Guiados por la revelación a Ti Noel durante su intento por integrarse a la manada de gansos, cuando reconoció ese pilar de las humanidades, de que "la grandeza del hombre (sic) está precisamente en querer mejorar lo que es...", de que "...sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida en El reino de este mundo".

(cita de: Alejo Carpentier, El reino de este mundo. Editorial de UPR, San Juan, 2004. p. 135)